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15
12
2015

Ingemar Stenmark: El mejor esquiador de todos los tiempos

Por: gregalsport 0

En realidad es difícil de explicar lo que significa el encuentro con Ingemar Stenmark para una persona que creció en los años ochenta y era un fanático del esquí. Es una combinación de una clase de historia, con la nostalgia, el retorno a la infancia, la realización de un sueño… De modo que aquella mañana de mayo en Estocolmo, no solo fue una entrevista normal, pero mucho más: un honor, el respeto, la alegría, el placer, las orejas rojas…

Si tuviera que describir a Stenmark con una sola palabra, dispararía: El más grande. Este tipo de valoraciones muchas veces son un poco ingratas. Pienso en Muhammad Ali, quien en repetidas ocasiones gritaba que era “The Greatest”. Esto era, quizás, un tanto presumido. Sobre todo porque la señora historia probablemente no estaría de acuerdo con su arrogancia. Ingemar Stenmark fue el más grande. Es un hecho ante el cual la ‘historia’ aprobaría con una sonrisa. A ella le gustan las personas increíbles, los talentos excepcionales, las máquinas geniales, los artistas de sus profesiones que no hacen un circo especial al encontrarse con estas satisfacciones. Stenmark era considerado un campeón taciturno que jamás, en su sano juicio, se proclamaría a sí mismo como un gigante. Sin embargo esto es, tal vez, un poco demasiado modesto.

Ingemar stenmark 1971


Ganaba las Copas del Mundo, los Juegos Olímpicos y los campeonatos mundiales. Obtenía medallas: sobre todo las de oro, los Globos de Cristal: grandes y pequeños. Sus series de victorias eran casi de ciencia ficción. En la temporada 1978/79 ganó todos los diez slalom gigantes y, si añadimos a esto la última victoria de la temporada anterior y las cuatro victorias del invierno siguiente, la serie de victorias duró quince competiciones. Alcanzó récords que se encuentran intactos desde hace más de un cuarto de siglo y parece que seguirán así por siempre. Él obtuvo 86 victorias de la Copa del Mundo, su primer seguidor Hermann Maier y Alberto Tomba “sólo” 54 y 50, respectivamente.

Sus competidores se sentían intimidados ante él y, al mismo tiempo, estaban desesperados. Una vez en el eslalon de Kitzbühel venció al subcampeón Phil Mahr por más de tres segundos y en el eslalon gigante de Jasna venció a Bojan Križaj por cuatro segundos. Por lo tanto, sus rivales tenían una broma interna y recalculaban su atraso con respecto al tiempo del subcampeón. Por él los funcionarios del esquí cambiaban las reglas, ya que temían que la Copa del Mundo durante una década y más se convirtiera en su propio espectáculo. Aceptó estas medidas bastante tranquilo: “Da igual si ganas la Copa del Mundo tres, cuatro, cinco o diez veces”. Su técnico y confidente de toda la vida, Jure Vogelnik, llegó a un cifra muy interesante y calculó que Stenmark subió ciento sesenta y cinco veces al podio durante toda su carrera. Esto significa que casi la mitad de un año de su carrera caminó hasta el podio todos los días. Ingemar Stenmark fue para el esquí lo que Michael Jordan fue para el baloncesto, Wayne Gretzky para el hockey, Michael Phelps para la natación, Roger Federer parael tenis y Michael Schumacher para el automovilismo de velocidad.

ingemar-stenmark-elan-rc

Stenmark durante toda su carrera esquió con los esquíes Elan. ¿Coincidencia, destino? Quizás. ¿Un suceso?

¡Por supuesto! Pero esto era en una época en la que Elan venía del lado equivocado de la Cortina de Hierro. Los representantes de las superpotencias alpinas no podían comprender cómo el mejor esquiador del mundo esquiaba con esquís que decían “Made in Yugoslavia”. Los representantes de un fabricante austríaco lo querían entre sus filas e intentaban convencerlo de manera bastante agresiva.

“¿Tiene idea de que esquiaría mucho mejor con nuestros esquís?”, argumentaban.

Él los hacía callar con una breve pregunta: «¿Quizás sería mejor que el primero?”

Se quedó con los Elan. Siempre. Desde el principio hasta el final.

OBTUVO 86 VICTORIAS DE LA COPA DEL MUNDO, EL QUE LO SIGUE “SOLAMENTE” 54

Entrevista Ingerman Stenmark Elan

¿Recuerda el momento en el que obtuvo su primer par de esquís Elan?

Elan era en Suecia a finales de los años sesenta una marca relativamente conocida. Recuerdo el momento en el que fuimos como chicos de trece años, junto con mi amigo Stig Strand, invitados a entrenar con el equipo juvenil sueco. Durante el entrenamiento en el norte de Suecia fuimos a una pequeña feria de esquí, donde Elan tenía su espacio de exposición. Allí el representante de Elan nos ofreció sus esquís a un precio muy asequible. Creo que salían unas 30 coronas, lo cual era en ese entonces un precio bastante económico. Con Stig nos compramos cada uno tres pares.

¿Antes de esto alguna vez oyó hablar de la marca Elan?

Sí, por supuesto. A finales de los años sesenta algunos esquiadores suecos ya esquiaban con los esquís Elan. Usaban los esquís Elan principalmente para el descenso. Yo mismo esquié con los Elan en el año 1970.

¿Cuál era su relación hacia los esquís?

Muchos esquiadores veían los esquís como obras de arte, como una inspiración. Nunca me ocupé de esto. Me daba igual de qué color y que diseño tenían. Lo único que me interesaba eran sus cualidades. En este sentido yo era muy preciso y exigente. Ya en los primeros años de la adolescencia sentía cada particularidad.

Ingermar Stenmark 1970

¿Qué hay de los esquís con los cuales obtuvo su primera victoria?

Si no me equivoco en Madonna di Campiglio en 1974 gané con los esquís Impuls. Estos eran los legendarios esquís rojos, azules y blancos.

Luego le siguieron los legendarios esquís uniline, que hoy podríamos decir que son los primeros esquís versátiles. ¿Es verdad que durante una temporada esquió en un solo par de esquís?

Sí, es verdad. Hacia el final de la temporada los bordes ya estaban muy delgados. En aquel entonces los bordes no estaban fabricados de una sola pieza, pero se componían de varias piezas más cortas. Muchas veces pasaba que tenía que repararlos con un martillo entre dos carreras. Es cierto que también más adelante en mi carrera muchas veces esquié slalom gigante con esquís de slalom, ya que me complacía mejor su receptibilidad.

Elan siempre ha sido conocida como una marca muy innovadora. ¿Cooperaba con el departamento de desarrollo siendo el mejor competidor?

Al principio no. Bueno, a los muchachos del departamento de desarrollo les decía que esquís eran buenos y cuáles debían mejorarse. Sin embargo, generalmente discutía sobre los esquís con mi técnico de de reparación de muchos años, Jure Vogelnik. Con él teníamos una relación especial, sabía muy bien mis deseos, mis necesidades, requisitos y algunos extraños caprichos. Con él llegamos a la idea de que sería bueno si los esquís tuvieran una línea de cotas más pronunciada. Cuando me dieron para probar el primer par, tuve la sensación de deslizarme mucho más rápido. En la carrera no me fue tan bien. El problema más grande lo tuve en las pendientes, pero en las partes planas eran excelentes. En aquel momento los esquís tenían un largo de 205 centímetros lo cual, con este largo, al aumentar la línea de cotas es difícil proporcionar una estabilidad de torsión adecuada.

Jure Vogelnik contó que usted estaba muy apegado a ciertos pares de esquís, en especial a aquellos con los que ganaba. al parecer tenía que inventarse una gran variedad de trucos para repararlos y mantenerlos con vida.

En aquel entonces se consideraba como regla, que los esquís se volvían buenos si ya estaban un poco desgastados. Como si después de algún tiempo todas las capas de material se unían en un conjunto armónico. Del mismo modo también se aplicaba a los coches que los primeros miles de kilómetros había que hacerlos con sensibilidad. Cuando quedaba demostrado que esquís eran los mejores para mí, sólo quería esquiar con ellos. Estaba muy ligado a ellos.

¿Qué tan importante es la relación con el técnico de reparación? probablemente él fuera la única persona con la que más ha hablado.

Con Jure hemos pasado mucho tiempo juntos durante una década y media. Nos entendíamos muy bien. Éramos amigos, a veces incluso como hermanos o como padre e hijo. Hablábamos también de las cosas cotidianas. Todavía de vez en cuando seguimos hablando por teléfono.

Los representantes de las marcas de esquí de países donde el esquí es un deporte tradicional no podían comprender que el mejor esquiador del mundo utilizara esquís provenientes de la Yugoslavia comunista. El director de aquel momento, Dolfe Vojsk, tiene toda una serie de anécdotas sobre cómo querían llevárselo de Elan de cualquier manera. ¿por qué se ha quedado durante toda su carrera en Elan: fue por lealtad, quizás por terquedad o tal vez era una rareza?

Bueno, la razón principal es el hecho de que Elan siempre ha fabricado muy buenos esquís que, además, me gustaban. Sus esquís de slalom siempre han sido excelentes. En mi carrera dos veces probé los esquís de otros fabricantes. Quizás algunos eran incluso más fáciles para el esquí, pero los Elan siempre fueron significativamente más rápidos.

Al parecer le ofrecían incluso el doble de lo que le daban en Elan.

Es verdad, tenía sobre la mesa algunas buenas ofertas. No recuerdo si la cantidad era realmente el doble.

Pero esto no es realmente importante. Hay ciertas cosas no se pueden medir con el dinero. A mi sólo me interesaba la victoria. ¿Cómo me ayudaría un mejor salario si, en lugar de ser primero, era quinto o décimo? También si me ofrecieran realmente el doble de la cantidad, no aceptaría la oferta sólo por el dinero. Siempre quise sólo los mejores esquís para mi forma de esquiar. Y Elan era capaz de fabricar este tipo de esquís. Además, siempre he tenido con Elan una relación extraordinaria y genuina.

A mediados de los años noventa, algunos años después finalizar su carrera, Elan lanzó al mercado probablemente su mayor innovación de todos los tiempos: los esquís SCX, que cambiaron el esquí y comenzaron con la revolución carving. Bojan Križaj los comparó con un coche con tracción en las cuatro ruedas. ¿qué sintió cuándo los probó?

Ya durante mi carrera, sobre todo en slalom gigante, siempre me esforcé por realizar un giro perfecto. Se podría decir que, de alguna manera, hacía viraje con esos esquís de más de dos metros de largo, cuando por supuesto lo permitían las condiciones de la nieve. Solía utilizar la parte trasera

de los esquís y cuando pude doblarlos, fue bastante similar al carving de hoy en día. Y luego llegaron los esquís SCX, que permitían todo esto. Me parecían fantásticos. En aquel momento deseé que los ingenieros de Elan hubieran llegado a estas soluciones unos diez años antes y así podría haber competido con estos esquís. Con la ayuda de los esquís carving el esquí se ha convertido en un deporte más fácil y divertido. Y esto se aplica tanto a nivel competitivo como al recreativo.

Entre su primer y última victoria en la Copa del Mundo pasaron quince años. ¿alguna vez ha reflexionado sobre el momento decisivo en el cual su confianza aumentó hacia el nivel más alto?

Hubo dos momentos así. El primero fue en 1972, cuando Sven Mikaelsson, un esquiador de mi Tärnaby se preparaba para los Juegos Olímpicos de Sapporo. En ese momento yo tenía dieciséis años de edad y en los entrenamientos muchas veces era más rápido que él. Me dije: “Mm, ¿por qué va él a los Juegos Olímpicos y no yo?” Otro de esos momentos se produjo dos años después, cuando competí en el campeonato italiano, donde después de la primera carrera de slalom con sólo tres décimas quedé en el cuarto lugar, en la segunda carrera abandoné, pero eso no era importante. Los italianos tenían en aquel entonces, lejos, el equipo más fuerte del mundo. Creo que tenían seis competidores que se clasificaron entre los diez primeros. Yo mismo tenía la sensación de que también podría haber ganado la competencia. Y un mes más tarde estaba en la competencia para la Copa del Mundo y alcance mis primeros puestos.

Después de eso pasó a ser muy rápidamente un ganador serial. ¿qué significaba para usted el segundo lugar?
Al principio estaba muy contento con la clasificación entre los tres primeros. En términos de puntuación para la Copa del Mundo esto significaban varios puntos importantes para el total. Pero muy pronto me di cuenta de que, en realidad, lo único que contaban eran las victorias. Después de ganar tres gran Globos de Cristal no tuve más este tipo de objetivos, pero sólo me interesaba ganar las pruebas individuales. Quería lograr la mayor cantidad posible de estas.

Por usted incluso han modificado las reglas de puntuación, ya que los funcionarios de la Federación internacional de Esquí FIS temían que el esquí se convirtiera en su espectáculo personal.

Sí, es verdad. Limitaron el número de resultados de cada disciplina que se tenía en cuenta para el total. En esa primera temporada, cuando introdujeron esta regla, gané catorce competencias de la Copa del Mundo; el ganador del total,

el suizo Peter Lüscher ganó sólo tres y dos de ellas en combinación. Pero yo quedé cuarto porque sólo competí en slalom y slalom gigante, Lüscher, sumaba puntos también en las pruebas de descenso y combinada y el eslalon gigante todavía no era parte del programa.

¿Cómo se sintió haciendo estas jugadas que, desde el punto de vista actual, parecen bastante absurdas. probablemente habría ganado por lo menos cinco grandes globos de Cristal?

Primero me pareció que todo era un poco tonto. Después me sentí realmente orgulloso de que era tan bueno que cambiaban las reglas por mi. Esta fue, en cierto modo, una de las victorias más grandes.

Una historia similar fue también su no participación en los Juegos olímpicos de Sarajevo en 1984. Es verdad que obtuvo la llamada licencia profesional B, pero aún así…

Bueno, eso fue totalmente mi culpa. Yo estaba convencido de que iba terminar mi carrera antes de los juegos de Sarajevo. Tenía ya medallas de oro de los juegos de Lake Placid en 1980, por lo que deseaba ocuparme de mi subsistencia. Bien, luego todo cambió, porque durante cinco años continué en las competencias para la Copa del Mundo. Principalmente porque no sabía qué hacer de mi vida después de finalizar mi carrera.

Muhammad Ali a menudo gritaba: “¡Yo soy el más grande!” probablemente esas declaraciones están totalmente en contra de su mentalidad y de su carácter. pero de todos modos ¿alguna vez pensó de esa manera en su fuero interno?

Nunca diría algo así. De hecho yo antes de cada partido me sentía bastante nervioso. Nunca sentí que yo era mucho mejor que otros competidores. Por lo tanto, antes de cada competición intentaba concentrarme al máximo y dar lo mejor.

En la excepcional temporada 1978-79 ganó los diez slalom gigantes. Considerando también la última temporada que la había finalizado con una victoria y la siguiente que la comenzó con cuatro triunfos, su racha de triunfos duró quince victorias. ¿por lo menos en aquel momento se sentía invencible?

Difícil de decir. Con mi entrenador después de cada partido ya comenzabamos a pensar en el siguiente. Por lo tanto, en realidad, no hubo ocasiones para la alegría. Tal vez esta fue también una de las razones de mi éxito. Es interesante que sufrí la última derrota antes de esta serie en Waterville Valley, y la derrota después de esta serie en el mismo lugar casi dos años más tarde.

¿Alguna vez pensó en sus competidores? algunos se desesperaban por sus victorias. Entre ellos había algunos excelentes competidores que justamente por usted no lograron ni siquiera una sola victoria. al parecer tenían incluso una broma interna y recalculaban su atraso con respecto al tiempo del subcampeón, ya que el primer lugar estaba reservado para usted.

Muchas veces mencionaban mi ventaja psicológica. Pero creo que en realidad era una barrera psicológica de mis competidores y no de mi ventaja.

Y todo esto no pasó en una o dos temporadas pero durante una década y media. ¿Cómo pudo conservar un alto nivel de motivación durante todo este tiempo?

Bien, he de reconocer que en las últimas cinco temporadas ya no estaba tan motivado. Pero antes siempre me ponía metas muy altas. Quería ganar las carreras y quería ganar con la mayor ventaja posible. Sobre todo pensaba mucho en el esquí. Para mí era todo un juego mental.

Ciertos deportistas recuerdan con mucho detalle la mayoría de sus carreras y competencias. ¿También usted recuerda con detalle todas sus 86 victorias?

No, para nada. Quizás recuerde sólo las más importantes. Definitivamente en la parte superior de esta lista se encuentra la primera victoria en la Copa del Mundo y el triunfo olímpico del slalom gigante en Lake Placid. En particular en este segundo, como el principal favorito estaba sometido a mucha presión. Curiosamente en aquel momento la segunda carrera se realizó sólo un día más tarde. Estaba muy satisfecho de haber relizado este trabajo con confianza.

¿Recuerda determinadas derrotas?

Sí, recuerdo la derrota en slalom paralelo en Val Gardena cuando me ganó Gustav Thöni. Esta competencia era muy importante, ya que determinaba quien era el ganador de la Copa del Mundo.

¿Dónde prefería competir?

Disfrutaba en los lugares clásicos como Madonna di Campiglio, Adelboden, Wengen, Kitzbühel. Me encantaba competir en mi hogar, en Suecia, así como también en Kranjska Gora, donde me sentía casi como en casa, por la gran cantidad de fanáticos.

¿Cómo se enfrentó a la vida cotidiana después de finalizar una carrera con muchos años de éxitos?

Este es un problema común de los deportistas profesionales. Yo mismo también tuve con esto bastantes problemas. En realidad los últimos cinco años competí porque no sabía qué hacer de mi vida. Entonces antes de la temporada 1988/89 decidí que después de que terminara la temporada de invierno dejaría los esquís en un rincón. De modo que tuve un poco más de tiempo para pensar en mi vida futura. Por lo tanto no tuve importantes problemas de transición. Me quedé en el esquí, en Japón trabajé muchas veces como entrenador en eventos de esquí denominados Racing Camps.

¿Alguna vez se descubre pensando en su carrera?

Nunca. Todo parece tan lejos en el pasado. De hecho este tipo de entrevistas son también una oportunidad para recordar acontecimientos que creía que hacía tiempo había olvidado.

También era famoso por ser un deportista con excepcionales habilidades motoras, ¿qué factor importante han sido estas habilidades para su éxito?

Ciertamente me han ayudado, pero todo tenía que unirse al trabajo duro y la preparación mental y psicológica.

Entrevista Ingemar Stenmark

Las habilidades motoras son importantes también en la danza. Hace poco participó y ganó en el popular programa de televisión Dancing With The Stars. ¿Cómo decidió participar?

Desde hace varios años intentaban convencerme, pero nunca me decidía. Nunca había bailado en el pasado. Sin embargo este año lo he intentado. Mi bailarina me ayudó a relajarme. Y empecé a disfrutar de verdad. Al mismo tiempo noté que

la danza requiere mucho entrenamiento. Durante tres meses estuve entrenando cinco horas al día.

El año que viene celebrará su sexagésimo cumpleaños. pero a primera vista todavía se ve muy bien físicamente. ¿qué deportes practica?

Corro bastante y hago ciclismo. En invierno, por supuesto, esquío… Tengo suerte de no haber engordado, de hecho, actualmente tengo incluso unos kilos menos que a los veinte años. Probablemente porque perdí algo de masa muscular.

SOBRE TODO EN SLALOM GIGANTE SIEMPRE INTENTÉ REALIZAR UN GIROPERFECTO, SE PODRÍA DECIR QUE, DE ALGUNA MANERA, HACÍA VIRAJE CON AQUELLOS ESQUÍS DE MÁS DE DOS METROS DE LARGO

¿Cuánto esquió en los últimos inviernos?

Principalmente esquiamos cuando mi hija tiene vacaciones. Es decir durante tres semanas. Además vamos con amigos a Suiza por una semana. Disfruto realmente del esquí y me gustaría esquiar más.

¿Qué esquís utiliza?

Los Elan, por supuesto. Con los GSX me sigue gustando hacer largos giros de slalom gigante…

Fuente Elan Magazine por Gregor Šket & Peder Sundström

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